Tratamiento de RPI

Cómo funciona el tratamiento de RPI

Cuando los pacientes presentan shock o, en casos extremos, paro cardíaco, necesitan un mayor flujo sanguíneo para proporcionar suficiente oxígeno a los órganos vitales. Una forma de mejorar los resultados en estados de bajo flujo sanguíneo es aumentar la presión negativa en el pecho mediante el uso de la regulación de la presión intratorácica (RPI), un tratamiento innovador que aprovecha la fisiología del cuerpo para mejorar el gasto cardíaco y el flujo sanguíneo al cerebro.

Sacando el mayor provecho de las presiones negativas y positivas

El cuerpo humano constantemente regula la circulación de la sangre mediante el uso de las presiones negativas y positivas dentro del pecho. Esta regulación funciona como un fuelle. Cuando inhalamos, se genera una presión negativa (o vacío) en el pecho. Este vacío succiona aire hacia el interior de los pulmones y sangre hacia el interior del corazón, y también reduce ligeramente la presión cerebral. Cuando exhalamos, se genera una presión positiva en el pecho. Esta presión positiva fuerza la salida de aire de los pulmones, disminuye el retorno sanguíneo al corazón y eleva ligeramente la presión cerebral.1

Al aumentar la presión negativa en le pecho, el tratamiento de RPI ofrece a los pacientes en estado de bajo flujo sanguíneo una mejor perfusión al cerebro y a los órganos vitales, lo cual conduce a mejores resultados.2 El tratamiento de RPI actualmente se administra a través de los siguientes dispositivos: los dispositivos de umbral de impedancia ResQPOD® y ResQGARD®, y el sistema ResQCPR™


1Moreno AH, et al. Am J Physiol. 1967;213(2):455-465.
2Los estudios están disponibles por solicitud del interesado. La indicación generalmente autorizada para el dispositivo de umbral de impedancia ResQPOD 10 a la venta en los Estados Unidos (EE. UU.) es para el aumento temporal de la circulación sanguínea durante la atención de emergencia, para uso en el hogar, clínicas y hospitales. Los estudios a los que se hace referencia aquí no tienen el fin de implicar afirmaciones basadas en resultados que no tienen la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos.